Sin saldo

>> jueves, enero 24, 2008

Otra vez salgo tarde de mi casa. Ni afeitarme ni : me pongo lo primero que encuentro. Total: estaré sólo en el estudio y arreglarse pa ná es tontería.

Y paseando tranquilamente llego al metro de Pinar de Chamartín. Justo en frente hay una parada de autobús. Frecuentemente -como un
a vez a la semana- veo una chica esperando el autobús. Suele ser elegante vistiendo, con tonos oscuros. Siempre que voy al metro cruzo una mirada con ella. Es extraño ¿cuánto poder puede tener una mirada? Esta claro que algún poder tiene, porque no hay día en el que cruce miradas con una chica, y se te queda un sentimiento extraño "¿tendría que hacer algo?". Hoy esta chica estaba sentada en la parada de metro.

Debo entrar en el metro porque llego tarde... no lo hago. Me siento a su lado. Saco el móvil y lo miro fijamente. Hago una mueca con la cara y le pregunto:

-Disculpa ¿podrías hacerme un favor?- mientras le miro a los ojos.

Sus ojos son tremendamente oscuros. Siempre los he preferido a los claros. Ella -un poco extrañada- me responde:

-...ee sí ¿que puedo hacer?.
-Pues mira, si tienes un móvil ¿me dejarías escribirle un mensaje a mi hermano? Es que me he quedado sin saldo.
-Si, toma.
-Gracias.

Escribo un mensaje a mi hermano diciéndole: "Oye, si puedes, llámame a las 10. Tu hermano." y lo envío.

-Muchas gracias... ¿A dónde te diriges?
-Pues...

Y así seguimos un rato la conversación. Lo justo hasta que vino el autobús, nos subimos, y después de tres paradas me despedí de ella:

-Oye... me tengo que ir. Gracias por dejarme el móvil. Te prometo que te devolveré el favor con un café. ¡Hasta luego!

Lo bueno, si breve, dos veces bueno. No se ni su nombre, un descuido... Me bajo del autobús, y me vuelvo andando hasta la parada desde la que partimos, puesto que debo coger el metro.

Bajo apresuradamente las escaleras del metro. Llego tarde. Pero eso no me limita para ir pensando en la situación -sí, así es bonito-.

Suelo ser una persona muy torpe en esas situaciones. Tendería a ser pesado y no bajarme en la tercera parada sino en la última. Pienso que soy una persona rara, y que necesito tiempo para que las personas tomen confianzas conmigo y no se piensen que estoy loco.

Lo del mensaje al móvil está bien.
Cuando llego a mi casa le pido el teléfono a mi hermano. Como escribí un mensaje desde el móvil de la chica... pues ¡qué mas que escribirle dándole las gracias otra vez e invitarla a un café! Se lo debo...

Pero el mensaje había sido borrado, con lo que no tenía su teléfono... ni su nombre. ¡Que frustración! Aunque pensándolo mejor, no pasa nada. Otro día, seguramente, y con la frecuencia normal, me la volveré a encontrar esperando el autobús. Y quizás, me atreva a sentarme a su lado... y fingir que me he quedado sin saldo.


3 han cogido un SUGUS:

Er Migue viernes, enero 25, 2008 8:43:00 a. m.  

Que bueno!
yo muchas veces ni siquiera me atrevo a sentarme al lado. O me siento y no digo nada...

Creo que ambos tenemos que aprender un poco (solo un poco) de Oscar :p

Nillos viernes, enero 25, 2008 8:51:00 a. m.  

Y yo que anoche me lo leí y me lo había creido.
Y es hoy cuando veo los dos colores, es que como lo leo en el Google reader pues nos e veçia tan bien!!
Y eso que me lo dijiste.
Aunque sea, la idea es de crack.
Yo hubiera matado a mi hermano.

borja,  jueves, enero 31, 2008 7:14:00 p. m.  

Si, esta muy bien, sin embargo piensa que ese mensaje nunca me lo hubieses escrito tal que así, es demasiado serio. La próxima vez que tu hermano quede bien!!!!

Me he puesto a pensar y recuerdo que un día me pediste mi movil sin más, en tono muy secretico, pero el resto de la historia no me encaja.

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