Arte como Objetivo (Parte 1)

>> martes, abril 17, 2007

Voy a explicarte un rayo de luz que tengo en la cabeza:

Arte... ¿Qué es el arte para mí? Mi hermano me diría por décimo-millonésima vez que es "morirte de frío"... pero voy a intentar ser serio. Porque es el objetivo que me planteo en mi vida.

Alguien que me conoce, cuando le digo que estoy loco por irme a Japón... pues se quedan con la parte de "loco". ¿Para qué tantas ganas de ir? ¿Acaso quiero huir? Voy a explicarlo con "arte":

El Arte lo divido en dos: técnica y creación. Normalmente la técnica se le da bien a mucha gente "¡Oh! Qué dibujo más bonito". Es algo que se puede aprender. Requiere mucha práctica, proporción, saber usar las herramientas, sacarle su máximo partido. Pero la técnica no es lo que llena el corazón de una persona. Lo llena la creación.

Pero... desgraciadamente el hombre no puede crear físicamente: Sólo mentalmente o espiritualmente. Podría decirse que "crea a medias". Ya que estamos hechos a semejanza de Dios, algo tenía que quedarnos ¿no?. Por ello se ha de valer de la técnica, pero no la veo imprescindible, de conocer a fondo, para poder crear.

Mi profesora de Arte dijo el otro día algo que me encantó, pues yo pienso lo mismo y nunca he oído de la boca de nadie algo semejante: "Desgraciadamente, hoy en día nos especializamos mucho en un conocimiento, en vez de saber un poquito de todo, perdiendo nuestras posibilidades". ¡Toma ya! ¡Si es lo que me pasa a mí! Me siento infravalorado porque conozco un poquito de todo... pero no supero a nadie en nada.

Cuando dijo ésto, estábamos comentando las obras de Leonardo da Vinci o Miguel Ángel. Ellos eran genios, no por el dominio de la técnica, sino por su capacidad de "creación" en los diferentes ámbitos del arte. Os voy a poner un ejemplo:

Miguel Ángel decía que la máxima expresión la conseguía con la escultura. Julio II (un papa) le llamó para que le hiciese una tumba. Él estaba ilusionado con la idea, porque podría decirse que es el máximo encargo que podía aspirar un escultor. Pero la familia de Julio II, a su muerte, poco a poco fue abandonando la idea de hacerle la tumba. A pesar de eso, M.A. realizó hasta 6 o 7 "tumbas" en mármol como prueba.

Quizás como consolación, recibió el encargo de pintar la bóveda de la capilla sixtina. Y después pintó uno de los muros: El juicio final.

A pesar de pintar muy bien, él era entusiasta de la escultura. Por eso, todas sus figuras son muy musculosas, como si fuesen una escultura. Su interés no era pintar "bonito", sino buscar figuras retorcidas, en posiciones naturales, pero muy difíciles de dibujar y resolverlo. Buscar que la cara exprese lo que realmente siente: "leer en el rostro". Y fijaos que su interés era sólo el cuerpo humano: le importaba un carajo el paisaje de fondo, incluso los árboles: el fondo apenas en un color y punto. Miguel Ángel lo que quería era crear cosas para aprender a expresarse, ponérselo más difícil.

...continuará en "Arte como Objetivo (2)"

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