REFLEX: Un pez llamado Dori

>> martes, noviembre 01, 2005

Hace unas semanas, alguien me dijo que yo no tenía amigos, que me iba a quedar solo.

No andaba muy desencaminado, no. Hay personas que cuentan con un grupo de amigos con el que les gusta ir a tomar unas copas. Yo, por contra, soy autista. Rara vez llamo a alguien.

Pero me he llevado mucho tiempo autista. Realmente, ser así es como fui moldeado en el instituto y el colegio. Me hicieron creer que yo no debia tener amigos y nadie se quería acercar a mí. Ya me lleve mucho tiempo sin amigos... hasta que me fui a Alemania.

En Alemania la cosa cambió: cada uno era como quería ser. Además, al estar en el extranjero no te fijas en "como debe ser una persona para ser normal", ya que allí piensan distinto.

Ahora conozco bastante gente. Y algún tanto por ciento de amigos (y aqui me remito a las conversaciones de ¿qué es un amigo?, que teneis unos meses atrás).

Pues éste fin de semana no me ha llamado nadie. Es otro finde en el que quería tiempo para mí. Normalmente nadie me llama: todos creen que estoy con otra persona haciendo algo, con lo que no querrán molestarme. Es curioso: siempre que me llama alguien, saco tiempo de debajo de las piedras, pero como se creen que no lo tengo, no me llaman. Esto debe ser culpa mía, y de mi autismo. Yo no llamo porque no tengo en la cabeza nada con qué hablar, prefiero hacer cosas con la gente. Para hacer siemrpe tengo tiempo, y a mi nunca me molesta nadie.

En todo esto, recibo una carta de una amiga. Es una sorpresa para mí. Me indica que no quiere que me dé el bajón que me da cada dos meses. Tranquila, esta vez no me está pasando: conocidos tengo muchos, amigos pocos, y gracias a ti, pues tengo una sonrisa. Y además, ahora que estoy con mi hermano me distraigo más. Gracias por el pez.

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