Un fastidio para el espíritu

>> lunes, octubre 09, 2006

A mí hay una cosa que -claramente- me da felicidad. Y esa cosa son mis ilusiones. Tengo ilusiones por hacer proyectos, por realizar cosas y comprobar mi potencial. Normalmente quiero comprobar ese potencial para valorarme un poco más. No es la primera (ni la última) que me dicen que me valoro poco. Pero siempre he querido comprobar ese potencial sin ponerme por encima de nadie, haciendo con ilusión lo que me propongo.

Desgraciadamente, existen personas que... son un fastidio para el espíritu. Por fuera, se presentan de una forma falsa, abusando de su autoridad, en muchas casos adjudicada personalmente, porque nadie se la ha dado.

Cuando quieres realizar un proyecto, o esforzarte en algo, los "fastidiadores de espíritu" desenmascaran su falsedad: no vaya a ser que las demás personas se den cuenta que vales para algo. Quieren mantenerte bajo su control, y que no hagas nada que ellos no hayan aprobado primero. Incluso ridiculizarte en público (y es su táctica favorita).

En definitiva: Quieren que sepas que eres su subordinado. Y esto lo consiguen haciendo daño en tu corazón, calumniando contra tí y hacer parecer a todo el mundo que cualquier cosas que hagas... lo hiciste con maldad.

¡Qué de cosas se podrían hacer sin "fastidiadores de espíritu"! Empezando por encontrar tu felicidad...

2 han cogido un SUGUS:

Celes miércoles, octubre 11, 2006 6:45:00 p. m.  

En definitiva los infelices son ellos, porque ese tipo de personas las que se quieren poner por encima de uno es porque no se valoran a si mismos, tienen la autoestima baja, e intentan engañarse poníendose por encima de los demás.
Eso sí, aunque nos fastidien, tendríamos que intentar que nos afecte lo menos posible, porque gente así, en todo lados!

Un beso!

Sergio sábado, octubre 14, 2006 2:24:00 a. m.  

Tú sabes perfectamente de qué personaje hablo. Me duele que me haya echo daño, pero me he callado todo el tiempo porque me hacía daño a mí. Ya sabes que uno de mis defectos es no saber defenderme o callarme si me lo hacen.

Pero empiezo a ver cómo hace lo mismo con otras personas, y eso me duele mucho. No soporto tanta injusticia, tanta falsedad ¿y qué hago? ¿me pongo a su nivel en una lucha de odio?

La única solución que he encontrado es que deben solucionarlo los que desde un principio, sabiéndolo, le dejaron que adquiriese demasiado poder. Y yo por mi parte haré tendré que alejarme, puesto que hay un límite por el que no te puedes hacer responsable de los demás, ya que cada uno es libro de llevar su conciencia por el buen camino.

Otro beso!

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