SM-13.ago: SONREIR y SENTIRSE QUERIDO

>> miércoles, septiembre 27, 2006

¡Érase que se era un segundo día de misión!

Empieza uno la mañana bañandose con un cazo... a mí sinceramente, me encantaba: mucha agua al instante (en serio, que me gustaba mas que una ducha, porque se disfrutaba más del agua con el calor que hacía).

Y ¡Vete derechito a la celebración con el Obispo! Hala.. aquí fue mi primer viaje en paila (la parte de atrás del carro (que también me encantó, por cierto, ya que esto en España no se puede hacer):

Un sugus en una paila

Y de repente... te encuentras con toda la parroquia esperando para hacer una marcha hasta la Iglesia en la que misionaba Laureano:

Manolín y yo en el centro. Como se puede ver soy un poco alto allí.

Y aquí es donde entablo contacto con el "ente" Laureano, una vez llegados a la iglesia:

Laureano haciendo de "papa" con los zipotes (=niños)


Y ahorita una foto con todos los monagillos unidos, antes de que llegase el obispo. A ver si encontrais a Lureano, porque está en la foto... sólo que muestra una parte de su cuerpo solo (ademas, en la misma posición que la foto anterior):



Y ya vino el Obispo y comenzó la celebración, rodeadito de misioneros (Manolo y Laureano de los nuestros):


Y así estaba la plaza:
Y yo, ¡con los niños.. jejeje:

Al finalizar, los jóvenes de la Iglesia de Laureano se querían hacer una fotito (en este país les encanta las cámaras digitales):
A la tarde visitamos algunos enfermos y finalizamos con una evaluación de la primera misión de Manolín en Honduras. Al terminar, nos quedamos con los jóvenes de La Resurrección, que son un encanto:
No se quién es más niño: Manolo o el zipote(=niño) que sujetaba:

Y después de cerrar la iglesia nos fuimos a casa de Doña Margarita. Allí les estuvimos poniendo canciones del coro de Felix Boix, a ver si les entraba el gusanillo por tocar la guitarra.Selvin con mi guitarra misionera

Al final, les pedí que me firmasen la guitarra, por ser un grupo tan especial. Y aquí ya nos despedimos de los jóvenes de la parroquia de La Resurrección... pero no sería la última vez que les viésemos. Más adelante os contaré cómo les volvimos a ver, pues a la mañana siguiente nos marchamos a la casa de la familia Fajardo, a comenzar los días de descanso para prepararnos para la próxima misión: en La Lima.
Sólo mencionaros que cada vez que hablo con ellos nos mandan recuerdos (en especial al padre Manolo), y que nos estan ¡continuamente bendiciendo! ... si es que son de los mejorcito en jóvenes

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