REFLEX: Tres vidas

>> miércoles, diciembre 07, 2005

Este es un puente extraño. Me he ido a mi casa de Algeciras para estudiar... pero también para pensar. Mi situación psicológica lo requería, y sorprendentemente esta vez no es la típica sensación de "es que necesito una novia", más bien es "¿cuál es mi objetivo?". Os explico:

Una de las cosas que más ganas me dan de vivir es que alguien necesite que le ayude o hacer algo por los demás. Cuando estoy en un grupo y noto que esto no se cumple... pues pienso que debo dedicar ese tiempo a otra cosa en la que pueda ayudar.

Siempre digo que ayudar me ayuda a mi, por eso abandono algo en lo que vea que no puedo seguir aprendiendo cosas.

Hace nada dije en el blog que era época de cambios: y es así. e llamaron para un trabajo en el que decían que yo era la persona que querían, y me subió mucho la moral, pues jamás nadie había dicho las cosas que dijeron de mí. Y por esa razón rechazé el trabajo: porque esperaban mucho de mi, y yo no podía dar tanto ¿porqué? Porque me quitaría tiempo para los amigos.

Pero Sergio ¡si tu nunca ves a los amigos!... Pues es verdad en parte. No veo a la gente por verla, sino porque necesiten un apoyo, un amigo, alguien con quien a hablar, he incluso se crean que les veo porque yo estoy sólo o necesito ayuda (y en verdad hago eso para estar con ellos).

Esta es una razón por la que casi nunca voy al cine. Si he de estar con las personas, es para compartir experiencias de vida, o hacer algo constructivo juntos.

Hoy es un día extraño: Hay tres personas que quiero mucho (porque con cada una he compartido momentos especiales). Y ya sabeis que yo quiero mucho a mucha gente, pero me centro en tres:

-Ains... muchas gracias por tu detalle, Sofía. Sabes que los detalles es una cosa que yo admiro. Un beso especial para tí.

-Rafa, tú y yo estamos buscando un sueño... no nos desanimemos, seguro que poco a poco conseguimos asentar ese camino de felicidad. Los dos sabemos que la felicidad no está en otras personas, sino dentro de uno.

-Juan, amigo mio, si te echaras laca. Me encantó tu respuesta cuando llegué de Egipto y te dije "Juan, la vida es una tómbola, tom-tom-tómbola", que fue "Sergio, te he echado de menos". Eso es un detalle que recordaré siempre. Tu me has ayudado mucho, y en este momento necesitas tu mi ayuda, intentaré hacerlo lo mejor posible: Pero tu eres más sensato que yo en la vida, tienes muy buenos amigos, gente que te quiere, realizas cosas por los demás y tienes grandes detalles. Vales mucho, sobre todo para alegrar a los demás ¿Qué puedo hacer yo por tí ahora? Pues pedirte que me sigas ayudando, campeón.

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