Me abro el Google y veo ésto:
¡Que bien! ¡Es la fiesta del trineo! A ver... 24 de diciembre ¿qué significa? Que viene un gordo vestido de rojo (esto se lo inventó la Coca-Cola, porque "Papá Noel" no tenía aspecto hasta entonces) y se "jarta" de regalar cosas.
En Madrid la iluminación es preciosa pero... ¿cuál es el sentido? Pues poner más bonitas las calles para que la gente le entren ganas de ir a consumir. Por cierto... que la iluminación de Madrid, además, tiene muy bonitos motivos: Serpentinas, carteles de paz, árboles con luces y... ¿un belén? ¿hay alguno? Vaya, pues no...
¡Bienvenidos a la fiesta del Trineo! Objetivo: gastarte un montón de dinero en regalos, la mayoría inútiles o repetitivos, equivalentes a toooooooda tu paga extra. Además, segundo objetivo: desear todo lo bueno para el año siguiente en un momento puntual (es que sino... ¿cuándo se hace? ¡¡Pues todos los días, jobar!)
Creo que me estoy pasando al bando de los que no les gustan la navidad. Tener que comprar regalos que son innecesarios o hacer el falso en cenas familiares... no me gusta. Realmente la Navidad es un origen cristiano. Y realmente no es más ni menos importante que el día de la resurrección del Señor (por poner un ejemplo). Pero Coca-Cola (=consumismo) quería ponerlo de excusa para vender.
¿Y qué es ahora la Navidad? Una fiesta donde se compra, y se ha perdido el sentido cristiano: repartir amor. Aunque este sentido cristiano también está perdido entre los cristianos (y me voy a incluir yo).
Creo que mi forma de vivir la "Navidad" es ésta: Tengo unos días de vacaciones, con lo que puedo regalar tiempo. ¿Para qué? Para estar con mi familia. Para hablar con mis amigos. ¿Y para eso tengo que regalarle una corbata a mi padre? No, creo que me basta y me sobra el tener una charla con él. ¿Y la ilusión que te hace regalar a los niños? Pues yo respondería ¿y porque tanto regalo? ¿porque esto empieza a parecer como el día de la comunión, que parece más un ceremonía de colegueo familiar más que una cuestión cristiana?
Lo bonito es regalar amor, y eso no debe hacerse sólo en Navidad. No es cuestión de enviar un sobre deseando felices fiestas: eso debe hacerse en el momento que te apetezca, que puede ser el 28 de agosto y no hay necesidad de comprar un sobre: basta una llamada. Y vamos a dejar la Navidad para lo realmente importante: Pensar que nació Dios, para enseñarnos a amar a los demás y presentarno la fórmula "fantástica" de encontrar la felicidad.
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